ZONA CERO: Un post apocalipsis glitch

Hablamos con la banda platense Vita Set sobre su último trabajo. Un álbum que tensiona los lazos sociales, problematiza el uso de las redes y reflexiona sobre las formas de producir música.

Escribe Tomás Cabutti.

Es viernes a la tarde. Te sentás a leer un texto de la facu mientras escuchás ese disco que te ayuda a concentrarte, cuando te llega una notificación al celular… la abrís y de golpe estás viendo como un país invade a otro, en vivo. Una imagen sobre otra imagen, sobre otra más y así, casi que sin darnos cuenta la realidad es narrada por una táctica bélica. Un ataque constante de estímulos. Vita Set toma esta imagen para escribir su propia bitácora de guerra con su último disco: ZONA CERO.
Se conoce a la zona cero como el lugar exacto en donde se produce una catástrofe. Podría decirse que es la fragmentación del todo. El lugar preciso en el que se establece un antes y un después y se vuelven confusas las cosas que antes eran claras. Lo que sí está claro es que el mundo, como lo conocíamos antes, ya no existe.
Cuando la digitalidad nos marca el ritmo de la vida se vuelven difusos los escenarios cotidianos. Tato Urbiztondo, vocalista de Vita Set, toma una sorbo de café y ratifica que “esta obra es hija de la sobreinformación que reina en el mundo. Que hubo una estrategia pensada de forma minuciosa y reposada durante el tiempo necesario. Que el objetivo era asignarle un sonido y una narrativa a algo que sucede en este tiempo”. Algo que es inevitable y que para poder leerlo tal vez haya que crear un lenguaje propio y coetáneo, pero usando herramientas de otra época.
Vita Set inició su recorrido en el indie pop de La Plata, Buenos Aires, con La Edad de Oro (2018), para luego reafirmar sus intenciones con su segunda entrega: Affaire (2021). Con este último fue que visitaron los principales escenarios de Buenos Aires y otras ciudades del país, además de una gira por algunos puntos de México. En retrospectiva con sus discos anteriores, ZONA CERO presenta colores sonoros similares, pero presenta novedades que coquetean con el hyperpop y el techno.

Vita Set por Valu Marozzi.

Moonage Daydream es un documental sobre la vida de David Bowie, en el que el director Brett Morgen reconstruye la vida y obra del músico de una forma diferente: se propone narrar una historia de vida con un formato inmersivo, que actúe como una suerte de guía para entender el siglo XXI. Bowie cuenta que en los 70 la sociedad estaba atravesando un cambio de paradigma, donde los medios y el marketing ganaban cada vez más fuerza y que estos cambios inevitablemente se trasladaban a las formas artísticas, dejando que algunas de ellas quedaran “obsoletas” y experimentando la necesidad de encontrar nuevos formatos. Si el mundo cambia, el arte cambia.
Para Vita Set, Bowie es mucho más que una referencia. Él tomaba una manera de leer la época y contar lo que estaba pasando. Cuando salió el álbum Space Odity, el hombre estaba pisando la Luna por primera vez, la Guerra Fría alcanzaba cada rincón del planeta y luego llegaría el conflicto bélico de Vietnam. Dice que se sentía un extraño en ese mundo, donde lo presupuesto o lo establecido de repente se ponía en jaque: el hombre podía llegar al espacio y una guerra que ocurría a miles de kilómetros tenía fuerte repercusión en la vida de otros países.

En enero de 2022 el grupo estaba de gira por la Costa Argentina y una noche de lluvias fuertes se produjo un apagón en todo el barrio. Por obra de las tormentas tuvieron que desconectarse por un rato y paradójicamente la oscuridad trajo luz. “Así comenzamos a hacernos preguntas, a bajar las ideas que poco a poco empezaron a hablar por ellos y a darle cara y voz al nuevo disco”, dice Manuel Álvarez, bajista de la banda.
No es un disco pandémico, sino que es transversal a eso, habla de síntomas que ya se veían en la sociedad incluso desde antes de que el COVID esté entre nosotros. La pandemia fue sólo uno de los escenarios que utiliza ZONA CERO para narrar el aislamiento que promueve la digitalidad. En un mundo que empuja a quedarse guardado y a conectarse con el otro por una vía virtual, ¿Es posible recuperar ese contacto físico?
“La idea de este disco post-apocalíptico pasa un poco por despegarse del encierro que proponen las narrativas digitales y salir a la ciudad. Tal vez allí esté el antídoto”, comenta Manu. Puede que haya que sumergirse en lo profundo para poder encontrar cierto alivio. En ese sentido, un disco con doce canciones propone que el que lo escuche tenga que adentrarse en esta película de ciencia ficción. Tato suma: “Separarse de las dinámicas previas funcionó como una suerte de motor que nos impulsó a ir por más” (Affaire tiene siete canciones). ZONA CERO les propuso un nuevo desafío: el esfuerzo de grabar, mezclar y distribuír ellos mismos un disco largo, que empezó a gestarse a fines del 2021. Fue también una puesta en valor de lo que significa el esfuerzo colectivo y establecer una tensión con la producción que se mueve en base a los costos, en un presente donde cada paso que se da primero se analiza de forma meticulosa, porque si representa un costo entonces tal vez no se haga.
Vita Set está compuesto por Tato Urbitzondo (voz), Manuel Álvarez (bajo), Santiago Hernández (batería), Franco Armisen (guitarra) y Matías Lima (teclados).

Vita Set por Valu Marozzi.



El Eternauta, de H.G. Oesterheld, es considerado un clásico de la literatura gráfica argentina y un referente cultural en la historia del cómic, por sus profundas reflexiones sobre la condición humana y la resistencia en tiempos oscuros. Se trata de la historia de Juan Salvo, uno de los pocos sobrevivientes de una invasión alienígena provocada a través de un ataque con “nieve mortal”, que aniquila a todo aquél que entre en contacto con ella.
La trama central de este relato reflexiona sobre la resistencia humana frente a la adversidad, la lucha por la supervivencia, y la solidaridad en un contexto de extrema desesperación. Los personajes de Oesterheld abordan problemáticas filosóficas sobre el sacrificio, el amor y el valor en tiempos de crisis.
El Eternauta levantó su campamento en ZONA CERO. El álbum de Vita Set reivindica al cómic y sugiere que la cooperación entre personas puede ser el antídoto para enfrentar a esa otredad tan desconocida como naturalizada. Manuel se acomoda los lentes y dispara: “Esa cooperación hoy la identificamos como algo inusual. Podría decirse que el apocalipsis del 2024 es un ‘sálvese quién pueda’ y a otra cosa. Matar o morir. Nos gustó retomar la idea de situarnos en el apagón técnico, en el resquebrajamiento de las telecomunicaciones. Apoyarnos más en las redes interpersonales”. Lo que queda no es una certeza, sino una pregunta. ¿Dónde queda la figura de lo humano cuando el final se acerca?
Para Vita Set, Bowie y Oesterheld no son referencias nostálgicas. No persiguen la romantización de un tiempo que fue mejor. Es algo distinto. Son herramientas para la lectura del presente. Es una pausa para pensar qué papel tendremos en un mundo que funciona de una forma mega acelerada y cuál es la música que va a servir para eso. ¿Cómo se hace para lograr una reflexión si la película de ciencia ficción en la que vivimos nos muestra una batalla entre lo artístico y lo algorítmico?.
Así como en El Eternauta la salida era colectiva, Vita Set pensó el disco desde ese mismo lugar: fue todo trabajo en conjunto, de producción doméstica y un poco artesanal. Así lo define Tato, y agrega que fue mezclado por Franco Armisen, el guitarrista de la banda. “Era el momento de producir por nuestra cuenta. Durante la pre producción había preguntas amplias sobre lo que buscábamos. Concluímos en que queríamos contar una historia”. Y es que la narrativa muchas veces tiene un mayor poder reflexivo, en un momento donde lo que abunda es la literalidad del yo y la autorreferencia.
Nada quedó librado al azar. Todas las ideas y sensaciones emergidas tuvieron que enfocarse y pasar por el filtro de ZONA CERO. Ya sea visual o sonora, cada imagen del disco conformó una escena. Cada palabra ayudó a contar la historia. Cada detalle estuvo pensado y fue funcional a lo que el grupo quería proponer.

En ZONA CERO la figura del amor está situada en el mismo espacio que el resto de los temas: dentro del caos. En un contexto donde todo se desmorona, esa persona con la que compartías algo ya no está, hay que olvidar. ¿Qué olvidamos y qué guardamos? ¿Está la posibilidad de elegir? Tato responde haciendo alusión a Los amantes diferentes, el tercer
track del álbum: “Hay cierto escepticismo, y al mismo tiempo hay un personaje que atravesó una etapa romántica y que ahora pasa por la incertidumbre. Lo atormenta un poco el hecho de no tener certezas. De sumirse en la especulación. Hay una dinámica basada en no saber del todo qué le pasa a la otra persona con vos y eso provoca cierta angustia. Una angustia que está bien, sólo hay que escucharla. Si bien ZONA CERO descree del amor, no piensa que todo está perdido, propone reflexionar y ver qué se hace para sanar.